Los puntos negros son poros tapados con sebo que se oxida al contacto con el aire; por eso se ven oscuros. No son suciedad, y apretarlos con los dedos irrita la piel y puede agrandar el poro. Se controlan con limpieza constante y productos que regulen el sebo.
Cómo armar tu rutina
- Limpieza diaria con jabón o gel purificante.
- Exfoliación suave una o dos veces por semana.
- Hidratación ligera, para que la piel no compense con más grasa.
- Extracción cuidadosa con un removedor, sobre la piel limpia y sin forzar.
Revisa también piel grasa y acné.